Peruano Miguel Lovatón postula a la relatoría de libertad de expresión de la CIDH

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Propuestas del candidato a la relatoría especial para la libertad de expresión.

Escribe: Miguel David Lovatón (candidato a la relatoría de libertad de expresión de la CIDH)

Como ya lo ha establecido tanto la Comisión como la Corte interamericanas, la libertad de expresión no sólo juega un papel central en la vigencia de los derechos humanos dado su carácter instrumental –esto es, sirve para proteger otros derechos fundamentales-, sino que además es “pilar de la democracia”, al tener como fin último la libre circulación de ideas, opiniones e información, base de todo sistema democrático. Por ejemplo, la libertad de expresión es requisito esencial para ejercer nuestro derecho a elegir periódicamente a nuestros representantes y autoridades. 

Si bien la libertad de expresión es un derecho de todos, sin duda su ejercicio por parte de periodistas y medios de comunicación -en su vertiente de libertad de prensa-, también juega un papel central en la vigencia de la democracia y los derechos fundamentales. El periodismo escrito, radial, televisivo y digital es el canal privilegiado para que los ciudadanos y ciudadanas nos informemos y podamos respaldar, fiscalizar o condenar a nuestras autoridades, así como a grupos de poder económico, gremial, religioso o de cualquier otra índole, cuando afectan nuestros derechos. 

Gran parte de las graves violaciones de derechos humanos, actos de corrupción o abusos de poder perpetrados en nuestros países, son conocidas y denunciadas gracias a la esforzada y valiente labor del periodismo independiente o de investigación. En el caso del Perú –mi país- el periodismo independiente cumplió un papel central en la denuncia de las graves violaciones de derechos humanos, el autoritarismo y la corrupción de los ochentas y noventas. 

En tal sentido, la persona que sea elegido(a) como próximo Relator(a) especial para la libertad de expresión de la CIDH, debe ser totalmente independiente de los Gobiernos, de poderes fácticos y acceder al cargo sin compromisos políticos ni ideológicos previos, salvo con la ideología de los derechos humanos, que no es de izquierda ni de derecha.