La Concentración de Medios en el banquillo

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Al cuestionamiento del acaparamiento del mercado de la prensa  en el Perú, del 78% a nivel nacional y 83% en Lima Metropolitana,  hecho por periodistas ante el Poder Judicial en el 2013, por la compra del 54% de las acciones de EPENSA por El Comercio; así como también a  la crítica de los usuarios, medios de comunicación de las regiones del país, ahora se suman los pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y también de la Sociedad Interamericana de Prensa recientemente, quienes destacan el artículo 12 de la Declaración de Principios de la SIP, que a la letra dice: “los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación deben estar sujetos a leyes antimonopólicas por cuanto conspiran contra la democracia al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos”.

Con el Foro por el Derecho a la Comunicación, integrado por profesionales de la comunicación, expertos e instituciones dedicadas a la prensa radio, tv, redes sociales y en el mundo académico universitario, se ha llamado la atención sobre la necesidad de normar legislativamente  lo estipulado en la Constitución Política (Art. 61) contra la concentración de medios.

La respuesta del Grupo El Comercio ha sido descabellada, prepotente y abusiva a los cuestionamientos de todos los sectores democráticos de la opinión pública. Por cierto que no solo se opone a que se norme estableciendo el porcentaje a partir del cual se conforma el acaparamiento. ¿Será el 51% o quizá el 70%? No existe norma legislativa al respecto, como sí lo existe en otros países democráticos.

Pero no solo se siente ofendido sino  poderoso y omnipotente. A la jueza Lizy Béjar Monge, que admitió la acción de amparo contra el acaparamiento, ha sido denunciada descaradamente ante la OCMA; los concentradores han despedido a periodistas en todo su sistema de prensa, para abaratar costos. Han precarizado el trabajo de periodistas de los medios concentrados en todo el país.

Sin embargo, lo más importante es que esta operación de compra acaparadora tiene como objetivo constituir el Partido de Medios Concentrados, el formador de opinión pública por excelencia, se erigen desde el pedestal mediático como quienes deciden por la ciudadanía quiénes nos deben gobernar  y quienes no lo deben hacer. Han aprendido las lecciones de la campaña electoral 2011, donde en la primera y más aún en la segunda vuelta presidencial no les basta la “guerra sucia”, sino que ahora desde la fecha de la compra acaparadora (agosto 2013) han puesto en marcha un plan donde nos “informan”, según Apoyo, que sobre quienes tenemos que elegir son Keiko, Alan y PPK. La izquierda y fuerzas progresistas no existen. Temas cruciales del desarrollo nacional están invisibilizados: soberanía energética, trabajo digno, derechos ciudadanos, y un gran etc.

Es incuestionable que emerge desde la ciudadanía la crítica frontal contra el pulpo acaparador; que ahora se sumen instituciones internacionales es demostración palmaria que el monopolio mediático pierde cada vez más su credibilidad y requiere límites legales.