Rechazo a la semiesclavitud en el trabajo y la vida

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En los pasadizos de la Prefectura de Lima, el 15 de enero 2015, al tomar la foto de los jóvenes enmarrocados por movilizarse contra la “Ley Pulpín” (ley de régimen laboral semiesclavo juvenil), recordaba una frase histórica de Bolívar.  Al rechazar la esclavitud, exigencia eje de la campaña libertadora de nuestro continente,  Bolívar enfatizaba la libertad: el ser humano es social no debe ser propiedad de otro ser humano. Desafío decisivo en las batallas por la independencia de nuestra América y sus Repúblicas soberanas. Es inaudito, pero en el  Perú, el 2015, se pretende imponer una ley laboral juvenil de semiesclavitud. Ante mí,  jóvenes con marrocas como grilletes por protestar. Símbolo brutal de los días difíciles que vive la patria.

La Ley Pulpín, no hace sino extender a grandes y medianas  empresas, el trabajador barato, con derechos recortados, y destruyendo el régimen laboral como bien social para dejar al trabajador aislado, semiesclavizado por un mercado salvaje dominado por la plutocracia financiera. No va a facilitar capacitación, la que se reduce  a seis días al año para asuntos nimios. No le garantiza presente ni  futuro alguno, pues le  quita la asignación familiar e implanta el brutal enganche de su futuro pensionable a las AFP, cuando tienen contrato por solo tres años y es anualmente renovable. También le recorta la libertad social, pues cada año debe renovar contrato, y está en relación de subordinación personal con el empleador.  

La foto de los jóvenes enmarrocados el 15E-15, es una corrosiva muestra de lo ocurre en la Patria. Es la denuncia de mayoría de la población trabajadora, con un régimen laboral y vida precaria que en los últimos tres años ha impuesto la plutocracia apátrida y su gobierno sometido. El régimen de semi-esclavitud juvenil es un regalo para la gran empresa, y no es aplicable ni siquiera para la pequeña y micro empresa, 80 % informal,  en la que el “costo laboral” es todavía más barato y las relaciones familiares amortiguan la precariedad. Se nos roba incluso el futuro, al imponerse un sistema de pensiones de AFP, las que  cobran como si las personas vivieran 110 años y se queda con lo guardado al fallecer mucho antes el aportante. Y todos los días se saquea el cuerpo, la salud, los sueños, con créditos de tasas al 70 % (Mypes) o 100 % (consumo), cuando la plutocracia, que es dueña de bancos y grandes empresas, se presta a sí misma a 5 u 8  %     

Debe derogarse inmediatamente la ley 30288, y darse curso a la propuesta de Ley General del Trabajo, que recoge acuerdos nacionales para el trabajo digno. El país entero está movilizado, y se alista a un Paro Nacional. Las grandes causas no perecen por el miedo.  Porque la Patria hermosa, crece la lucha de los jóvenes con todo el pueblo. Participaré el jueves 22 de enero, a las 5 pm-8pm en el Foro El Trabajo Digno como Derecho Ciudadano, en la Sala Miguel Grau del Congreso de la República, donde expondrán: Adolfo Ciudad, Javier Neves, Elmer Arce, Luis Davelouis, César Soberón, Alejandra Dinegro y Manuel Dammert.