Perú en crisis: paquetazos y partidos políticos

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Por Manuel Dammert Ego Aguirre

El país tiene, a la fecha, fronteras internas en el curso de la creciente crisis de régimen. El cogobierno neoliberal negocia fórmulas para continuar, y las fuerzas populares buscan movilizarse para conquistar alternativas de cambios en las relaciones de poder.

Existe una creciente pugna entre Proyecto Nacional Neoliberal versus  el Proyecto de la Patria Democrática, Soberana, Sostenible. El (K)anje Kuczynski/Keiko (US$ 5 mil millones con legislación delegada a cambio de amnistía al dictador Fujimori y sucesión el 2021), lo sitúa como eje principal. El Estado y su administración, en medio de la más alta corrupción del siglo, ha sido privatizado y capturado por la plutocracia financiera. Su proyecto consiste en reprimarizar más la economía (minería, petróleo, gas, maderas, pesca, agua), con ganancias extraordinarias en sistemas de infraestructuras, y  con subsidios del Estado y precarización general de la vida y el trabajo. Lo buscan garantizar desde un Estado privatizado, capturado y corrupto, disfrazado de “público-privado”.

El Neoliberalismo se enfrenta a la creciente lucha popular de una patria soberana, que exige soberanía sobre los recursos, poder de ciudadanía activa, y pleno empleo con derechos laborales y sociales. Su escenario principal es la calle y su medición de fuerzas: el paquetazo neoliberal  respondido  con un paro cívico nacional.

El actual sistema político está capturado por la corrupción, y depende de los dineros mafiosos y de la plutocracia.  La estrategia neoliberal busca cerrar el sistema de representación a los actuales inscritos. Piden cerrar un régimen bipartidista (PPK-FP) con sistemas binominales de representación nacional, regional y local, destruyendo la representación proporcional plural.  Han capturado los medios de comunicación (TV, radio, prensa escrita) casi en su totalidad. Buscan someter la vida política trabando se elijan los candidatos a cargos públicos por elecciones abiertas y simultáneas de los partidos.

Además, tienen partidos bamba registrados sin vida real. Al Movimiento Nuevo Perú se le exige 734 mil firmas reconocidas,  para lo cual deben presentar 2 millones de firmas  y pagar ese monto en soles para que el JNE las verifique. Más bien, todos los partidos deberían inscribirse con 30 mil firmas, y someterse al veredicto del voto popular ciudadano para seguir funcionando. Se acabaría así con el sistema de partidos bamba, corruptos y eternos.