Perú: Elecciones 2016 y Desafíos del Bicentenario

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Por Manuel Dammert Ego Aguirre

Los resultados de las elecciones presidenciales 2016 en Perú, cierran para la patria de Túpac Amaru y Mariátegui un ciclo político-económico de hegemonía neoliberal apátrida  (1990-2016). Con casi un tercio nacional (32.30 %) de ausentes-blanco-viciados, el mapa electoral muestra el entrampamiento nacional. Han pasado a segunda vuelta dos fuerzas neoliberales (el Fujimorismo autocrático con 26.99 %, y el lobismo de PPK 14.24 %). Se ha posicionado el programa de la izquierda y el progresismo con el FA con Verónika Mendoza que obtuvo casi 3 millones de votos (12.74%) y estuvo a punto de pasar a segunda vuelta por el respaldo en rápido crecimiento. Estos resultados evidencian la fragilidad y crisis del actual sistema de representación, así como el ascenso indudable y prometedor de la izquierda.  

Está abierta la disputa estratégica del Perú en nuevo su ciclo histórico por la soberanía y la democracia en el Bicentenario el 2021. Ha cambiado el mundo al pasar de la unipolaridad USA a la multipolaridad global civilizatoria. América Latina vive nuestra segunda gesta independentista continental,  con diversos procesos nacionales,  amenazados por el afán restaurador neoliberal de la Operación Condor II, impulsado por los afanes imperiales desde USA y sus socios derechistas en diversos países.

Los desafíos históricos del Perú han quedado marcados, en la campaña del Frente Amplio y Verónika Mendoza. El Perú debe recuperar su soberanía nacional, sobre sus recursos y poder, en sus atribuciones públicas y de sociedad democrática. La reforma política debe afirmar al pueblo como depositario del poder y reformar el sistema de representación y de gestión estatal con una nueva constitución democrática. La vida y el trabajo dignos, con servicios públicos en educación,  salud y seguridad,  reclaman ser el eje de la política y la atención del Estado.  Es urgente iniciar la diversificación productiva sostenible, recuperando las rentas estratégicas del gas y otras. Es imprescindible derrotar la alianza del poder bancario usurero con la corrupción, y el peso del narcopoder en sus diversas modalidades en el Estado y en la vida social.

Se ha marcado el inicio de la gesta nacional del Bicentenario. Está en crisis la República lobista apátrida y sus representantes. Desde nuestras raíces históricas y con los sueños construidos, crece poderosa la lucha nacional, con soberanía, justicia y libertad. Millones de páginas de papel periódico o de señales de radio y televisión concentrados, no pueden ocultar este ascenso de la patria hermosa con la naciente república de ciudadanos.