El Perú: una Patria entre Dos Repúblicas y la Unidad del Pueblo

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Estamos viviendo un momento singular en la historia del Perú.  La economía entra en recesión, la desigualdad social se acrecienta,  la plutocracia financiera especula con los dólares y la precariedad de vida de la gente, el narcotráfico asoma por todos lados, especialmente en la vida política. Ha entrado en crisis el crecimiento neoliberal y su Estado mafioso, impulsado desde los años 90 con la dictadura fujimontesinista.

El Gobierno de Humala, que entra al último año de su mandato,  está en inexorable caída de apoyo social, tras abandonar  el mandato  popular para realizar  cambios. Síntoma de esta crisis, es la presentación de un nuevo Presidente de Consejo de Ministros el 27 de abril. En su acto de investidura en el Congreso,  lee un discurso con un parche en el ojo, pues oculta los problemas reales, no trata ni propone nada sobre ellos, sino más bien, tras la solicitud de facultades legislativas sobre casi todo que no ha tratado, y que supondría paralizar el Congreso,  esconde el afán de continuidad neoliberal sobre los problemas centrales que aquejan a la nación.

Asistimos a un momento de tránsito. La Patria vive en un agudo conflicto político-social entre dos sentidos de lo que es público y común a los ciudadanos,  y que debe resolverse para afirmar la nación.

De un lado, la República de la plutocracia lobista.  Es  la que tratan de imponer, acentuando el autoritarismo del Estado mafioso y sus reglas de exclusión social y recorte de derechos, los que claman por llevar al paroxismo la desigualdad neoliberal, imponiendo el reino de la plutocracia  financiera.  Su lobismo les permite atesorar las migajas de una renta obtenida con el saqueo de los recursos naturales, y con  la precarización de la vida y trabajo de la gente.  Pretenden imponer un país carcomido en sus otras dos economías paralelas, la del narcotráfico  y la de la  economía ilegal. Quisieran, cual Virrey Abascal resucitado, ser el último bastión de un dominio imperial en decadencia.

De otro lado, la Republica de Ciudadanos. Es la que han forjado los pueblos, desde la base civilizatoria andina amazónica, hasta las luchas sociales y políticas, que sustentan la formación de la nación peruana, en la cual los ciudadanos y ciudadanas han conquistado, a pulso, los derechos a vida y trabajo dignos. Son los millones que han forjado  las áreas productivas, las poblaciones, las ciudades, y refuerzan las potencialidades  de nuestros territorios diversos.  Son el sustento de la Patria hermosa, forjada desde el poder de soberanía democrática de la ciudadanía. Expresan en el Perú su activa presencia en la realidad multipolar de la actual escena mundial, en la cual América Latina, con el Perú,  emerge como potencia civilizatoria de la patria grande.

El pueblo, depositario de la soberanía ciudadana, tiene un gran desafío para que triunfe, por la vía del sufragio, y uniendo a la nación,  el poder de la ciudadanía y su república de ciudadanos. Es necesaria la más amplia unidad política y social, para las elecciones del 2016, de las fuerzas progresistas, patrióticas, democráticas, de centroizquierda e izquierda, para derrotar el afán de quienes en la actual crisis, pretenden  imponer una restauración  autoritaria mafiosa con el poder lobista plutocrático.  Para este desafío es inmensa la responsabilidad de todos y todas en la  forja de la unidad por la Patria Hermosa.