Cade y el Frente Amplio: se perfila la geografía política

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Por Manuel Dammert Ego Aguirre

En estos días los actores políticos ajustan sus estrategias y agrupamientos para una campaña electoral de seis meses. Existen indefiniciones de candidaturas y volatilidad del electorado, así como fragilidad de los agrupamientos.  La campaña sigue llena de sorpresas, y no terminan de definirse los agrupamientos.

El CADE se auto considera como el escenario donde los seleccionados como principales candidatos presidenciales van a realizar venias a los grandes empresarios. En esta oportunidad, el aparato teatral ha sido cruel y paradójico. Se ha evidenciado la inmensa crisis que viven las fuerzas conservadoras de la derecha peruana. Los cinco candidatos han recibido  sobre todo risitas irónicas y algunos aplausos condescendientes. Todos ellos, sean Keiko, PPK, Alan, Acuña y Toledo, les han frotado la franela, pero no han obtenido la venia que esperaban.

Lo que buscaba la plutocracia financiera en el CADE es que le hablaran comprometiéndose con mayor flexibilización laboral, desnacionalización de los sectores estratégicos, reducción de impuestos, privatización de servicios de empresas públicas, y restricción de derechos sociales universales (salud, educación, etc.) para facilitar el incremento de las altas ganancias de un país endeudado y financieramente sometido. El elenco de candidatos derechistas está de acuerdo con estas voraces exigencias, pero no se atrevió ni siquiera a defenderlas.

Se redujo a hacer bromas, a decir frases vacías, y a buscar la sonrisa benevolente de quienes van a financiar sus campañas electorales. Los del elenco derechista están notificados que el pueblo exige cambios sustantivos para mejorar la patria, la vida y el trabajo. Y que la mayoría ciudadana rechaza el paquetón neoliberal que esperaban como regalo los del CADE.  Al elenco derechista no le quedó otra cosa que tratar de balbucear la mala copia de los temas planteados por las fuerzas progresistas y de izquierda para el cambio sustantivo que demanda el Perú. Ni ellos se creían así mismos.

Ante este desconcierto de la derecha, se empezaba a definir el panorama político de las fuerzas patrióticas, progresistas y de izquierda. Ocurría esto en los eventos y actividades vinculados a las candidaturas de izquierda. El Frente Amplio, con su candidata Verónika Mendoza, no fueron invitados al CADE, pero están siendo los grandes protagonistas de este momento en la correlación política. Mendoza ha quedado como la única candidatura de la izquierda y el progresismo. En otro artículo comentaré las vicisitudes que llevaron a que no se consolidara la candidatura de Gonzalo García. Lo que queda definido es que ya tiene el pueblo peruano una candidata que debe unir al conjunto de las fuerzas patrióticas para la transformación que el Perú requiere. Se trata ahora de aunar voluntades, sumar esfuerzos y movilizar el poder de los ciudadanos para que la campaña electoral entre a una nueva etapa.