¿Renegociación delictiva de Shell-Ministerio de Energía y Minas?

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Por Manuel Dammert Ego Aguirre

Luego de dos años de investigaciones en el Perú y en México, he presentado en el Congreso el Informe Final en relación a los gravísimos problemas en el contrato de exportación de gas de Camisea a México. (Puede leerse el texto completo en www.manueldammert.com y en https://issuu.com/manudam/docs/denuncia_camisea_presentado_1803201).

Planteo los fundamentos de las acciones en la actual coyuntura estratégica, para Renegociar con Soberanía el Contrato de Exportación entre el Estado Peruano y el Estado Mexicano, y derrotar el saqueo que quieren hacernos para robarnos 20 mil millones de dólares. Estamos en una coyuntura estratégica para estos cambios, y debemos lograrlos por la Patria, con el pueblo.

FUE EL FUJIMORISMO

El Gas de Camisea, respecto al cual el fujimorismo anuló la propiedad de la nación sobre el recurso extraído, fue luego re-direccionado por PPK en una acción lobista, que estableció en el contrato del Lote 56 una serie de granjerías, para entregarlo fundamentalmente a la exportación en condiciones antinacionales. Se entregó el recurso a Perú LNG y a Repsol, sobre todo para exportar a México, en condiciones totalmente desventajosas para el país. PPK fue el gran lobista de esta operación.

Entregó a dedo el lote 56 a su socio HUNT, e impuso un contrato de exportación hipotecando las reservas del Lote 88. Prácticamente regaló el gas, al imponer que el pago de la regalía al Estado sería obtenido a partir de una valorización nefasta, con una fórmula matemática artificiosa por la cual no se paga la regalía por el precio de venta en el mercado respectivo, sino se calcula un séptimo de su valor de venta para aplicarle recién un porcentaje del 30% o 38%. Con esta fórmula en un año que vendan gas por 2,100 millones de dólares, se aplica la regalía recién sobre el séptimo de 300 millones, y solo pagan 90 millones. ¡Este saqueo deja para el Perú una regalía ridícula! Además, impide que el gas llegue a los hogares peruanos, para usos domiciliarios, y traba su industrialización para la petroquímica y otras actividades.

La crisis del contrato entre Perú y México ahora es definitiva al cambiar las condiciones de la política energética mexicana. Es imperativa la renegociación entre Estados y con soberanía. El mercado mundial del GNL, gas que se licuefactúa para llevarlo a mercados diversos, ha adquirido una dinámica propia, con grandes utilidades y variados usos. Sus tres referencias de mercados (USA-México, Europa y Asia) han variado en sus dinámicas y precios. Las cargas de GNL se han desvinculado de los precios del petróleo, y se han ampliado los mercados Spot de oportunidad. En el caso de México, en el 2018 culmina la construcción de cinco nuevos gaseoductos para importar gas natural esquisto de Estados Unidos, a un precio muy barato. México al terminar el Proyecto de Gasoducto Los Ramones, incluso prevé exportar GNL hacia Centroamérica y el Pacífico.

LA GRAN ESTAFA

Shell está imponiendo la Gran estafa del siglo XXI al Perú, utilizando para sus fines la corrupción. Pretende tener la soberanía sobre el gas del PERÚ, pagar la regalía que se le antoje de acuerdo a una canasta de precios variados, que ella misma organiza, decide e informa, y así saquear a la Patria por 20 mil millones dólares en los próximos 15 años del contrato.

El 2011 Perupetro denunció que Repsol había reexportado diez embarques de GNL, originalmente destinados a México (con precios fluctuantes entre 2 a 4 dólares), para desviarlos a otros destinos de Asia (precios fluctuantes entre 15 a 17 dólares) y Europa (precios fluctuantes entre 8 a 10 dólares), sin pagar la regalía correspondiente, que ya era minúscula. El Perú denunció ante el arbitraje internacional del Ciadi y obtuvo un laudo a su favor, el que establece que se paga la regalía según del destino final de regasificación, y obliga a Repsol a pagar 63 millones de dólares al Perú.

Repsol vende su participación a Shell, y esta empresa, en arreglo con autoridades del Gobierno actual, se lanza al asalto final sobre el gas del Perú. Desde el 2012 se inicia una infamante “renegociación” entre Shell y funcionarios del Gobierno actual. Shell pretende que se pague la regalía según una canasta de precios que ella maneje e informe, para lo cual requiere se anule el laudo CIADI a favor del Perú (pago regalía según destino final de regasificación) y ella asuma la soberanía sobre el gas que se exporte.

Los años 2013-2014, la CFE y Pemex de México hace una adjudicación directa a Trafigura para comprar gas por casi 900 millones de dólares, para consumir en México pero a precio Asia (US$ 17 el MMBtu). Trafigura, con Shell, colocan embarques de gas del Perú, de los que, ante mis denuncias que habían pagado la regalía al Estado como si se hubiese vendido a precio México (US$ 2 a 4 dólares), a la fecha solo han reconocido 7 embarques. En ilegal y delictivo trato directo personal, sin documentos ni trámites de ley, la ministra del MEM, Ortiz, acuerda con Shell que pague la penalidad de solo US 13 Millones, ¡cuando en la reventa de solo 7 embarques el 2013, el diferencial de precios a favor de Shell es de 364 Millones de dólares, y por 10 embarques fraudulentos de Repsol, el CIADI obligó a pagar US$ 63 Millones!

El “acuerdo” no es solo un tema de dinero: es un asunto clave de soberanía. La ministra MEM, Ortiz, ha fijado ese pago de US$ 13 Millones pisoteando y dejando de lado el Laudo del CIADI que obliga a que se pague la regalía según el destino final de regasificación (en este caso , México, pero a precio de esta compra directa específica). Este acuerdo ilegal y delictivo entrega para los próximos 15 años a la Shell la soberanía sobre la exportación del gas del Perú. Y con ello, le regala los 20 mil millones de dólares que son la proyección del contrato con México. ¡La Estafa del Siglo XXI, que quieren imponer ilegalmente a la Patria! Requerimos un verdadero Acuerdo Patriótico: ¡el de recuperar la Soberanía del Perú sobre el Gas de Camisea!

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Shell está imponiendo la Gran estafa del siglo XXI al Perú, utilizando para sus fines la corrupción. Pretende tener la soberanía sobre el gas del PERÚ, pagar la regalía que se le antoje de acuerdo a una canasta de precios variados, que ella misma organiza, decide e informa, y así saquear a la Patria por 20 mil millones dólares en los próximos 15 años del contrato.